{"id":12982,"date":"2025-10-23T12:30:43","date_gmt":"2025-10-23T10:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.olcgs.org\/?p=12982"},"modified":"2025-11-03T13:42:00","modified_gmt":"2025-11-03T12:42:00","slug":"heaven-in-a-jar-of-ube","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/heaven-in-a-jar-of-ube\/","title":{"rendered":"Misi\u00f3n Desconectada: El sabor del Cielo en un frasco de Mermelada de Ube"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Andrea Vicente Clabson, Profesora de Educaci\u00f3n Religiosa, Filipinas<\/em><\/p>\n<p>En mi juventud, el camino hacia la educaci\u00f3n universitaria no era ni sencillo ni seguro. Durante mis a\u00f1os de secundaria, el sue\u00f1o de la Universidad parec\u00eda lejano, casi inalcanzable. El futuro era un horizonte borroso hasta que un encuentro providencial con mi p\u00e1rroco lo cambi\u00f3 todo. \u00c9l me anim\u00f3 a solicitar una plaza como estudiante trabajadora en el <a href=\"https:\/\/www.goodshepherd-asiapacific.org.au\/project\/146\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Centro de Capacitaci\u00f3n de Doncellas de la Monta\u00f1a<\/a> (MMTC) en la ciudad de Baguio (Filipinas), dirigido por las Hermanas del Buen Pastor. Gracias a su gu\u00eda, se abri\u00f3 una puerta y entr\u00e9.<\/p>\n<figure id=\"attachment_12983\" aria-describedby=\"caption-attachment-12983\" style=\"width: 594px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-12983 size-full\" src=\"https:\/\/www.olcgs.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mountain_maid_training_center_169-2.png\" alt=\"\" width=\"594\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/www.olcgs.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mountain_maid_training_center_169-2.png 594w, https:\/\/www.olcgs.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mountain_maid_training_center_169-2-300x169.png 300w, https:\/\/www.olcgs.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/mountain_maid_training_center_169-2-18x10.png 18w\" sizes=\"(max-width: 594px) 100vw, 594px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12983\" class=\"wp-caption-text\">Fundaci\u00f3n para la Formaci\u00f3n y el Desarrollo de las Trabajadoras Mineras, Minesview, Baguio City, Filipinas. (Foto: MMTC)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Esa oportunidad me llev\u00f3 a la Universidad de San Luis, una instituci\u00f3n Cat\u00f3lica dirigida por el CICM, enclavada en el coraz\u00f3n de Baguio. Durante los siguientes cuatro a\u00f1os, mi vida sigui\u00f3 un ritmo exigente, pero a la vez lleno de gracia, de estudio y trabajo. Las ma\u00f1anas las pasaba en las aulas; las tardes y los fines de semana los dedicaba a pelar, mezclar, cocinar y envasar los apreciados productos del MMTC, especialmente su <strong>famosa mermelada de Ube<\/strong>. Fue una vida de sencillez y sacrificio, pero tambi\u00e9n de alegr\u00eda y profunda formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Administrar mi tiempo y estirar una modesta asignaci\u00f3n me ense\u00f1\u00f3 disciplina, confianza y resiliencia. Hubo momentos de agotamiento y duda, pero de alguna manera, <strong>la gracia siempre me ayud\u00f3 a salir adelante<\/strong>. Sin darme cuenta, estaba en mi \u00faltimo a\u00f1o. Mirando hacia atr\u00e1s, me doy cuenta de que la formaci\u00f3n que recib\u00ed en MMTC nunca se trat\u00f3 solo de lo acad\u00e9mico o de ganarme la vida. Se trataba de <em>crecer<\/em>. Las Hermanas moldeaban no solo nuestras manos, sino tambi\u00e9n nuestros corazones.<\/p>\n<p>Hoy, mi coraz\u00f3n rebosa de gratitud por las Hermanas del Buen Pastor. Su mayor regalo no fueron las habilidades que aprend\u00ed en la cocina, sino las lecciones silenciosas e inquebrantables de amor, dignidad y car\u00e1cter que me ense\u00f1aron. Fui <strong>receptora de su misericordia<\/strong>y esa misericordia dej\u00f3 una huella imborrable en mi alma.<\/p>\n<p>Ahora me siento natural devolv\u00e9rsela. La bondad que recib\u00ed nunca fue para acumularla; fue para compartirla. Por eso me esfuerzo, a mi manera discreta, por marcar la diferencia en la vida de los dem\u00e1s. Si puedo ofrecer incluso una fracci\u00f3n del apoyo y la confianza que una vez me brindaron, habr\u00e9 honrado el legado de las Hermanas de la manera m\u00e1s significativa que conozco.<\/p>\n<p>Este viaje se complet\u00f3 el 22 de agosto de 2025, festividad de la Realeza de Mar\u00eda, cuando visit\u00e9 a la ex l\u00edder de la comunidad local que me hab\u00eda acogido en MMTC hac\u00eda m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Ahora, con 95 a\u00f1os y residente en el Convento del Buen Pastor en Ciudad Quez\u00f3n, irradia la misma gracia que una vez cambi\u00f3 mi vida. Volver a verla fue un recordatorio sagrado de las <strong>semillas de misericordia<\/strong> sembradas hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>Mi vida ha sido profundamente moldeada por la sabidur\u00eda de <strong>Santa Mar\u00eda Eufrasia<\/strong>, Fundadora de las Hermanas del Buen Pastor. Sus palabras fueron m\u00e1s que citas inspiradoras; se convirtieron en principios rectores que quedaron grabados en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">''<em>Una persona vale m\u00e1s que el mundo entero<\/em>\u201d me record\u00f3, especialmente en mis momentos m\u00e1s dif\u00edciles, que mi valor no lo defin\u00edan mis circunstancias, sino la imagen divina que habitaba en m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00a0''<em>Haz bien todo lo que hagas<\/em>\u201d me ense\u00f1\u00f3 que incluso la tarea m\u00e1s peque\u00f1a, ya sea pelar verduras o empacar frascos de mermelada de Ube, pod\u00eda ser una ofrenda de excelencia y amor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Y su humilde confesi\u00f3n: \u201c<em>No tengo un gran talento. Solo am\u00e9, pero am\u00e9 con todas las fuerzas de mi alma<\/em>\u201d, me revel\u00f3 que la grandeza no reside en los elogios, sino en la profundidad de nuestra compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas palabras se convirtieron en una br\u00fajula que me gui\u00f3 hacia una vida con <strong>con prop\u00f3sito, misericordia y servicio incondicional<\/strong>.<\/p>\n<p>Estos no eran simples lemas en una pared. Eran el <strong>esp\u00edritu vivo de una misi\u00f3n<\/strong> que he llegado a comprender m\u00e1s profundamente con el tiempo. La labor de las Hermanas del Buen Pastor no es un ministerio distante; es un <strong>latido de misericordia en nuestro mundo<\/strong>. Esta es la Iglesia en su forma m\u00e1s aut\u00e9ntica: no una fortaleza en una colina, sino una comunidad enviada, como lo imagin\u00f3 el Concilio Vaticano II, para sanar un mundo herido.<\/p>\n<p>Las Hermanas encarnan un ritmo sagrado en el coraz\u00f3n de nuestra Fe. Se mueven entre dos mundos: el bullicio de la necesidad humana y el tranquilo santuario de la oraci\u00f3n. Dirigen albergues, escuelas y centros que curan las heridas de la injusticia. <strong>Esto es amor en acci\u00f3n<\/strong>. Pero esa acci\u00f3n siempre tiene sus ra\u00edces en la contemplaci\u00f3n. En el silencio ante Dios, beben de la fuente de la misericordia, asegurando que su trabajo siga siendo una misi\u00f3n, no solo un servicio. Sin oraci\u00f3n, la acci\u00f3n se vuelve hueca. Sin acci\u00f3n, la oraci\u00f3n se vuelve auto contenida.<\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9nes son el centro de este tierno amor? Especialmente las mujeres y las ni\u00f1as, aquellas a quienes la sociedad a menudo ignora. En ellas, las Hermanas no ven problemas por resolver, sino personas a las que amar. Responden al llamado de la Iglesia a defender la<em>dignidad exaltada<\/em>de todo ser humano.<\/p>\n<p>Esta dignidad no se gana; es inherente, impresa en nuestras almas por el Creador. Donde el mundo ve verg\u00fcenza o fracaso, las Hermanas ven el rostro de Cristo. No se limitan a ofrecer ayuda; proclaman una verdad que el mundo olvida: ''<em>No te define tu pasado ni tu pobreza. Eres un hijo amado de Dios.<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>Al restaurar la esperanza y ofrecer una comunidad amorosa, limpian la mancha de la injusticia para revelar la imagen <strong>radiante de Dios en cada persona<\/strong>. Su misi\u00f3n es una sinfon\u00eda que fusiona el llamado de la Iglesia a ser misionera con su pasi\u00f3n por la dignidad humana. Desde la defensa global hasta el simple acto de mentorizar a un estudiante, cada nota canta la misma verdad: cada persona tiene un valor infinito, por quien Cristo dio su vida.<\/p>\n<p>Mi propia historia, de estudiante con dificultades a educadora, es un eco viviente de las palabras de Jes\u00fas: ''<em>Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia<\/em>'' (Juan 10:10). Las Hermanas no solo me dieron un trabajo; me dieron una vida con prop\u00f3sito, dignidad y amor. Y ahora, en mi aula, me esfuerzo por transmitir ese mismo don: ver a Dios en cada estudiante, tal como ellas lo vieron en m\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Publicado originalmente por Radio Veritas Asia el 20 de octubre de 2025 (acceso <a href=\"https:\/\/www.rvasia.org\/mission-unplugged\/taste-heaven-jar-ube\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>) y reimpreso aqu\u00ed con su amable autorizaci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>By Andrea Vicente Clabson, Religious Education Teacher, Philippines In my youth, the road to a university education was neither straight nor certain. During my high school years, the dream of college felt distant, almost unreachable. The future was a foggy horizon until a providential encounter with my parish priest changed everything. He encouraged me to [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":12984,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[],"class_list":["post-12982","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-philippines"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.olcgs.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/565707656_1213723610787234_5173519292703342539_n_main.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12982","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12982"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12982\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13209,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12982\/revisions\/13209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.olcgs.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}