Par Lya Martínez Montero, secrétaire de province, Porto Rico (Province d'Amérique centrale)
El Secretariado de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica convocó a un encuentro nacional, bajo el lema “Migrantes, misioneros de la esperanza”. Los días 22 y 23 de junio y 10 y 11 de agosto, hermanas y partners-en-la-misión nos reunimos con otras agentes de pastoral en la ciudad de San José con el deseo de unir esfuerzos, compartir experiencias y buscar respuestas más humanas, integrales y eficaces junto a las familias en movimiento.

Para la Misión del Buen Pastor, este encuentro ha sido una oportunidad para fortalecer nuestro servicio junto a las personas y familias en situación de migración. Desde nuestra presencia en Costa Rica, acompañamos esta realidad a través del Hogar Misericordia en San José, y de nuestra comunidad de hermanas en Paso Canoas, en la frontera sur del país. Estos espacios nos permiten estar cerca de las personas migrantes en distintos momentos de su camino, ofreciendo acogida, escucha, orientación y acompañamiento.

Como fruto de estos encuentros, celebramos con esperanza la conformación de la Comisión Nacional de Movilidad Humana, de la que forma parte nuestra Hermana Gilma Muñoz , junto con otras personas religiosas y laicas. Esta comisión representa un paso importante para fortalecer la articulación entre quienes acompañamos a las personas en movilidad y para buscar respuestas más coordinadas ante los desafíos que enfrentan las familias migrantes, refugiadas y solicitantes de refugio.
Para nuestra misión, esta articulación abre nuevas posibilidades para unir esfuerzos y construir alianzas con otras instituciones y organizaciones, de manera que podamos acompañar de forma más segura y coordinada a las personas en movilidad a lo largo de su trayecto. Queremos estar presentes no solamente cuando llegan a San José o a Paso Canoas, sino también fortalecer los vínculos que nos permitan acompañarlas en sus diferentes recorridos, tanto a quienes continúan su camino hacia el norte como a quienes emprenden el retorno hacia el sur y sus países de origen.
Así, el Proyecto con familias Migrantes del Hogar Misericordia y nuestra presencia en la frontera sur de Paso Canoas pueden integrarse cada vez más a una red de acompañamiento que responda de manera integral a las necesidades de las personas y familias en movimiento.
Asimismo, como fruto de un camino de articulación e incidencia junto a diversas organizaciones e instituciones, el pasado 13 de agosto se firmó el acuerdo “Fortaleciendo la integración de las personas solicitantes de refugio y refugiadas en Costa Rica”, que propone una agenda legislativa en torno a cuatro ejes prioritarios: integración efectiva, acceso a la regularización, trabajo formal y decente, y atención a las vulnerabilidades interseccionales.

Este acuerdo y el camino de articulación que lo ha hecho posible tienen un significado especial para nuestra misión, pues contribuyen a crear condiciones más favorables para que las personas migrantes y refugiadas puedan vivir con mayor seguridad, dignidad y oportunidades de integración. Al mismo tiempo, nos recuerdan que el acompañamiento no puede limitarse a responder a las necesidades inmediatas, sino que también implica promover derechos, generar alianzas e incidir para transformar aquellas situaciones que hacen más vulnerable el camino de las familias en movilidad.
Esta experiencia en Costa Rica se suma a otros esfuerzos de la Congregación, como la misión “De y con Jesús Migrante” en Honduras, que expresa nuestro compromiso de caminar con las personas migrantes allí donde se encuentran. Desde diferentes contextos y presencias, buscamos hacer realidad una misma misión: estar cerca de quienes se encuentran en movimiento, acoger sus historias, reconocer sus capacidades y acompañar sus caminos con esperanza.
Estos pasos nos animan a seguir construyendo una pastoral que acoge, acompaña, protege y promueve, reconociendo en cada persona migrante y refugiada no solo una historia que necesita ser escuchada y acompañada, sino también a un protagonista y misionero de esperanza, capaz de aportar sus dones, experiencias y sueños a la construcción de una sociedad más fraterna, justa e inclusiva.
Como hermanas y partners-en-la-misión, queremos seguir caminando con las personas migrantes, fortaleciendo redes, creando puentes y sumando esfuerzos para que ningún camino migratorio tenga que recorrerse en soledad. En cada encuentro, en cada alianza y en cada gesto de acogida, renovamos nuestra confianza en que, aun en medio de la incertidumbre, las personas en movilidad son también portadoras y constructoras de esperanza.
Descubre más sobre el Hogar Misericordia en el vídeo que aparece a continuación:
Únanse en línea el 24 de septiembre de 2026 a las 14:00 h (hora de Roma)para una reflexión del Buen Pastor sobre el acompañamiento a niñas y niños migrantes a través de los continentes. Juntas y juntos, escucharemos experiencias de toda la red del Buen Pastor y reflexionaremos sobre nuestra misión compartida de apoyar a niñas, niños y familias migrantes y refugiadas. Inscríbanse ahora






