Visita histórica del Papa León XIV al Líbano: Una nación renovada con esperanza

Visita histórica del Papa León XIV al Líbano: Una nación renovada con esperanza

Visita histórica del Papa León XIV al Líbano: Una nación renovada con esperanza

Visita histórica del Papa León XIV al Líbano: Una nación renovada con esperanza

Visita histórica del Papa León XIV al Líbano: Una nación renovada con esperanza

Visita histórica del Papa León XIV al Líbano: Una nación renovada con esperanza

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Por Marina Chaaya, Oficial de Comunicación, Oficina de Desarrollo de Misiones, Líbano

Del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2025, el Líbano recibió al Papa León XIV en una visita histórica que conmovió a la nación con esperanza, gratitud y renovada unidad. Lo que se desarrolló durante esos tres días fue más que una serie de eventos oficiales: fue un momento de renacimiento espiritual y celebración nacional en un momento en que el país anhelaba profundamente tranquilidad.

El primer día marcó un ambiente inolvidable. A su llegada al Aeropuerto Internacional de Beirut, multitudes se congregaron en las calles ondeando banderas libanesas y vaticanas, mientras la Fuerza Aérea Libanesa acompañaba su aterrizaje. A pesar de la intensa lluvia, la ceremonia de bienvenida en el palacio presidencial fue vibrante y alegre: un grupo de dabke de cien personas bailó alrededor de la entrada, y un espectáculo de luces 3D iluminó la fachada del palacio con escenas de la historia, la resiliencia y el renacimiento del Líbano. La mezcla de música, lluvia y emoción reflejó el espíritu del país: herido pero decidido a levantarse de nuevo.

Durante la ceremonia, el presidente Joseph Aoun pronunció un conmovedor mensaje en nombre de todos los libaneses. Con conmovedora convicción, declaró: “Digan al mundo que no moriremos, ni nos iremos, ni desconfiaremos, ni nos rendiremos”. Describió a los Libaneses como “hijos de la esperanza, hijos de la Resurrección… discípulos de Aquel que nos dijo que no temiéramos, sino que confiáramos en Él”. Sus palabras resonaron profundamente en una población que luchaba contra las dificultades, pero que se negaba a perder la fe en su Patria.

En su discurso a funcionarios, diplomáticos y líderes religiosos Libaneses, el Papa León XIV reafirmó lo expresado por el presidente. Elogió la extraordinaria resiliencia del pueblo Libanés, afirmando que hay “una cualidad brillante que distingue a los Libaneses: son un pueblo que no se rinde, sino que, ante las pruebas, siempre sabe cómo levantarse con valentía”. Instó a los líderes a comprometerse con la paz, la justicia y la coexistencia, recordándoles que la diversidad del Líbano no es una carga, sino un tesoro.

Los siguientes días del Papa estuvieron marcados por momentos profundamente simbólicos. En el puerto de Beirut, ante el monumento conmemorativo de la explosión de 2020, ofreció una oración en silencio y se reunió con las familias de las víctimas, un gesto que consoló a muchos que aún soportaban el dolor de la pérdida. En Annaya, rezó ante la tumba de San Charbel, donde miles de personas se congregaron a lo largo de las calles, ondeando banderas y portando velas, para darle la bienvenida. Su visita al Hospital Psiquiátrico de la Cruz subrayó su mensaje de compasión, dignidad y atención a los más vulnerables.

Uno de los encuentros más inspiradores tuvo lugar con más de 13.000 jóvenes del Líbano y del extranjero. Presentaron arte, testimonios y oraciones, expresando su deseo de quedarse en el Líbano y reconstruirlo. Animándolos, el Papa les pidió a los jóvenes que se convirtieran en "promotores de la paz" y que creyeran en su papel para forjar el futuro del país.

La visita culminó con una emotiva misa en el paseo marítimo de Beirut, a la que asistieron decenas de miles de personas. En su homilía, el Papa invitó a la gente a ''cultivar la gratitud'' por su tierra y a ser ''constructores, anunciadores y testigos de la paz.'' Reflexionando sobre el emblemático cedro del Líbano, instó a todos a aferrarse a la pequeña rama de fe que puede sustentar la esperanza de un ''Líbano unido donde prevalezcan la paz y la justicia.''

Para muchos libaneses —cristianos, musulmanes y personas de todos los orígenes—, la presencia del Papa fue como una bendición derramada sobre la Nación. Para quienes trabajan en ministerios sociales, atendiendo a familias desplazadas, pobres y heridos, sus palabras infundieron nueva fuerza y propósito.

Mientras las Hermanas del Buen Pastor continúan su misión en el Líbano — sanando, educando, protegiendo y acompañando a los más afectados por la crisis — la visita del Papa constituye un renovado llamado a la perseverancia. Su mensaje nos recuerda que cada acto de compasión, cada niño consolado, cada familia apoyada y cada paso hacia la paz lleva consigo el mismo espíritu que él celebró en el Líbano: el Espíritu de un pueblo que se niega a rendirse.

Que la esperanza sembrada durante estos días benditos inspire nuestra misión del Buen Pastor y sostenga a nuestra nación mientras caminamos juntos hacia un futuro arraigado en la dignidad, la fe y el amor.

Descubre más sobre la misión del Buen Pastor en el Líbano aquí.

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