Reconstruir la esperanza: Testimonios de solidaridad desde Colombia

Reconstruir la esperanza: Testimonios de solidaridad desde Colombia

Reconstruir la esperanza: Testimonios de solidaridad desde Colombia

Reconstruir la esperanza: Testimonios de solidaridad desde Colombia

Reconstruir la esperanza: Testimonios de solidaridad desde Colombia

Reconstruir la esperanza: Testimonios de solidaridad desde Colombia

COMPARTIR

Ante la emergencia provocada por el terremoto que azotó Colombia en agosto, la solidaridad se convirtió en una respuesta concreta de acompañamiento, escucha y esperanza. En los testimonios que siguen, la hna. Fabiola Tapasco y la partner en la misión Valentina Beltrán comparten cómo las comunidades se han unido para acompañar a las familias afectadas, brindando apoyo y reconstruyendo no solo viviendas, sino también la esperanza de quienes más lo necesitan. La presencia de las hermanas del Buen Pastor, junto con nuestros partners de la Fundación El Buen Pastor y la Fundación Internacional del Buen Pastor América Latina en estos momentos difíciles, reafirma nuestro compromiso con el amor al prójimo y el cuidado de quienes más lo necesitan.

Partner en la misión Valentina Beltrán

Hay momentos que llegan sin avisar y que, en cuestión de segundos, cambian nuestra manera de mirar lo que nos rodea. El terremoto que sacudió a Manizales nos dejó, en un primer momento, con una mezcla de tristeza, confusión, miedo e incertidumbre. Muchas familias tuvieron que enfrentarse a daños en sus viviendas, pérdida de seres queridos y la incertidumbre de no saber qué vendría después. Por unos instantes, parecía que todo se había detenido. Pero poco a poco, en medio de la dificultad, comenzó a hacerse visible algo mucho más grande: la solidaridad de una ciudad que decidió unirse para ayudar.

Las calles se llenaron de manos dispuestas a colaborar: ciudadanos que recogieron escombros, ayudaron a limpiar, acompañaron a sus vecinos y pusieron su tiempo y sus capacidades al servicio de quienes más lo necesitaban. Se gestionaron alimentos, materiales, apoyos para la reconstrucción de viviendas y diferentes ayudas que fueron llegando desde distintos lugares. Cada aporte, grande o pequeño, se convirtió en una muestra de empatía y de esperanza. Porque cuando una comunidad se une, incluso los momentos más difíciles pueden convertirse en una oportunidad para demostrar que juntos somos capaces de levantarnos.

Hermanas y partners evalúan las necesidades y brindan apoyo.

De Fundación El Buen Pastor, we also wanted to remain close to our program participants. Some experienced the consequences of this emergency indirectly, and although we could not meet all their needs, we were able to accompany them, listen to them, and arrange assistance for some of the women and their families affected. Every contribution received meant much more than material aid; it was also a message of closeness, solidarity, and hope: “You are not alone; we are with you.»

Hoy, al mirar atrás, no queremos recordar solamente el día en que la tierra tembló, sino también todo aquello que se movió en el corazón de nuestra ciudad después del terremoto: la generosidad, la empatía, la unión y el deseo de ayudar. Manizales nos recordó que un terremoto puede sacudir nuestras casas, puede generar pérdidas y dejarnos llenos de preguntas, pero no tiene por qué derrumbar nuestra esperanza. Porque cuando las manos se unen, cuando cada persona aporta desde lo que puede y cuando una comunidad decide caminar junto a quienes más lo necesitan, comienza la reconstrucción. Y mientras haya solidaridad, siempre habrá esperanza. Manizales tembló, pero no cayó, porque una ciudad sostenida por la solidaridad siempre encuentra la manera de levantarse.

Hna. Fabiola Tapasco

La Hna. Fabiola brinda apoyo a quienes lo necesitan.

Queremos compartirles que nosotras, las hermanas del Buen Pastor de la ciudad de Pereira, hemos acompañado a las personas desde el día del terremoto. Nuestro acompañamiento ha sido de escucha y de apoyo. En nuestro barrio, muchas familias vieron colapsar sus viviendas. Los vecinos las han acogido, y nosotras también hemos guardado aquí algunos de sus enseres. Con los apoyos recibidos, se han entregado ayudas de emergencia, como mercados, colchonetas, ropa y otros artículos.

Como religiosas, apoyamos a las Hermanitas de los Pobresy apoyamos una olla comunitaria organizada por los vecinos. Las Adoratrices perdieron casi todas las instalaciones de su colegio, iglesia y comunidad. Nuestra presencia allí como hermanas del Buen Pastor permitió realizar un trabajo articulado en solidaridad para brindar apoyo.

En el barrio donde se encuentra nuestra comunidad, realizamos un velatón y una jornada de oración por las víctimas y las personas afectadas por el desastre. En la cuadra donde colapsaron los edificios, las velas y la oración con los vecinos se convirtieron en un signo de esperanza. Algunas familias también han venido a orar con nosotras; llegan a nuestra comunidad para ser escuchadas.

En este momento, necesitamos apoyo para ayudar a las personas afectadas por el terremoto, ya que muchas tienen sus viviendas dañadas o se quedaron sin hogar.

 

Les invitamos a hacer una donación a la FIBP (GSIF) para apoyar la intervención de emergencia en Colombia. Las donaciones pueden realizarse en línea o mediante transferencia bancaria; más información aquí.Al realizar su donación, indiquen la siguiente referencia: Intervención de Emergencia en Colombia.

 

EN  /  FR  /  ES

our global presence

ÁFRICA, ORIENTE MEDIO Y LAS ISLAS

Rep. Dem. del Congo, Kenia, Sudán del Sur, Uganda

Madagascar, Mauricio, Reunión

Senegal, Burkina Faso 

Europa

Bélgica, Francia, Hungría, Países Bajos

Italia, Malta, Portugal, España

América Latina,

Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico

Brasil, Paraguay