Por la Hna. Hanitra y el equipo del Centro Fihavanana
Al finalizar el año académico 2025–2026 en Madagascar, el Centro Fihavanana está celebrando el progreso de 177 niños y mujeres jóvenes quienes continuaron aprendiendo a pesar de un año marcado por disturbios civiles, inundaciones graves y el ciclón Gezani.

Situada en Mahamasina, cerca del centro de Antananarivo, Fihavanana ofrece a niños y mujeres jóvenes en situación vulnerable oportunidades de aprendizaje, formación profesional y un entorno estable donde pueden prepararse para el futuro.
Los alumnos asisten al centro de lunes a viernes y reciben dos comidas al día. Para muchos, el refrigerio que se les proporciona en Fihavanana, asegura su único alimento cada día, lo que hace que la continuación de sus servicios sea especialmente importante durante los períodos de perturbación económica y social.
Durante este año académico, la docencia se vio interrumpida repetidas veces. Manifestaciones lideradas por jóvenes comenzaron en septiembre de 2025 en medio de la preocupación pública por la escasez crónica de agua y electricidad, lo que provocó inseguridad y el cierre de las escuelas en el centro de Antananarivo. En febrero de 2026, el Ciclón Gezani devastó zonas del este de Madagascar y provocó fuertes lluvias e inundaciones en la capital.
Cuando las inundaciones obligaron el cierre temporal de Fihavanana,el apoyo a las familias continuó. El equipo distribuyó alimentos, mientras los padres, muchos de los cuales no podían trabajar debido a las condiciones, acudían al Centro en busca de ayuda.
Otro desafío fue lograr el retorno de los niños después de estas interrupciones. La asistencia disminuyó y algunos tuvieron dificultades para retomar sus estudios. Los profesores y el personal de formación colaboraron estrechamente con las familias, reuniéndose con los padres y buscando nuevas formas de motivar a los participantes. Su compromiso ayudó a que la mayoría de los niños y mujeres jóvenes regresaran y completaran el año académico con resultados alentadores.

Entre los acontecimientos más significativos del año se encuentra un cambio en el enfoque educativo del Centro. A partir de enero de 2026, Fihavanana pasó de sus anteriores secciones de preescolar, alfabetización y recuperación académica a clases más alineadas con el currículo nacional de Madagascar.
Aunque el centro aún no cuenta con una clase de CM2 (el último año de educación primaria), seis niños que habían progresado lo suficiente fueron inscritos para su primer examen estatal oficial. Al finalizar el año, la comunidad celebró el éxito de tres de estos niños, que aprobaron el examen.

El programa de formación profesional para chicas adolescentes también adoptó un enfoque más personalizado. Las alumnas de segundo año pudieron seleccionar una especialización relacionada con sus intereses y esperanzas para el futuro. Dieciséis eligieron la confección de ropa, ocho optaron por el bordado y la cestería, cinco se especializaron en pastelería y cocina, y cuatro se dedicaron al ganchillo.


El resultado de su trabajo se mostró durante la presentación de fin de año de sus prendas de vestir, productos gastronómicos y de artesanía. Más importante todavía, el Centro registró menos ausencias y abandono del programa por parte de las participantes entre aquellas que habían elegido una especialización. Dar a las jóvenes un mayor empoderamiento en su formación les ayudó a centrarse en desarrollar habilidades que pudieran conducir a empleo, ingresos y mayor independencia.

A medida que las egresadas se preparan para dar sus próximos pasos, el acceso a los mercados continúa siendo un desafío importante. El centro cuenta con un pequeño taller donde se exhiben y venden productos elaborados por las niñas y las mujeres. Las compras y los pedidos de los visitantes ya han permitido a algunas mujeres obtener ingresos y contribuir al sustento de sus hogares. Sin embargo, el espacio disponible es limitado, y una de las prioridades actuales de Fihavanana es encontrar lugares adicionales donde las egresadas puedan vender los frutos de su labor.

La formación en el Centro también continuaba más allá del aula. Sesiones para los padres analizaron sus responsabilidades en el apoyo a la educación infantil, así como los derechos de los niños, los derechos de las mujeres y las preocupaciones actuales en materia de salud. Los patrocinadores ayudaron a que los niños permanecieran en la escuela, mientras que los estudiantes universitarios realizaron prácticas y contribuyeron a las actividades del Centro.

El final del año académico brinda una oportunidad para celebrar los éxitos en los exámenes, las habilidades prácticas adquiridas y la confianza recuperada. También nos recuerda la perseverancia que se requiere de nuestras hermanas, partners en la misión, personal y estudiantes para lograr estos resultados.
La experiencia de Fihavanana durante 2025–2026 refleja lo que la misión del Buen Pastor puede ofrecer en tiempos de incertidumbre: continuidad cuando la vida cotidiana se ve interrumpida, apoyo práctico cuando las familias se enfrentan al hambre y oportunidades que permiten a los niños y a las jóvenes forjar su futuro.





