El pasado 19 de agosto de 2026, la Hna. Sindy Tal Riz, de la Provincia de Centroamérica, renovó sus votos como Hermana de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. En el marco de este significativo momento de su camino vocacional, y después de haber vivido su retiro anual, nos comparte su experiencia y su sentir:
“Hace 6 años, el 31 de julio de 2020, en plena pandemia, daba un paso importante en mi vida, el ingreso a Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, y puedo decir con gratitud que he vivido este tiempo sostenida en la Gracia de Dios.

Durante estos años, la experiencia vital de mi vocación se fundamenta en Jesús Buen Pastor, en Él mi vocación se renueva cada día y en cada experiencia vivida. La experiencia de sentirme hija amada y misericordiada, da sentido a mi vida y se alimentan en los espacios de oración, una oración encarnada y compartida. He sido testigo del dinamismo del Espíritu expresado en las comunidades, en cada hermana, en la misión y en la formación en distintas partes del mundo.
Percibo en mí muchos cambios durante mi formación, valoro mucho la forma en que se ha impulsado mi liderazgo, un liderazgo integral, activo, creativo y responsable. Esto continúa haciendo eco en mi vida, como herramientas que me ayudan a crecer en madurez.
Reconozco la invitación del Buen Pastor a crecer y vivir en el amor, un amor que se dona a Jesús y su Reino, y le descubro en los distintos rostros que en la misión me he encontrado, rostros llenos de ternura, pero también sedientos de amor y justicia.
Mi identidad con la Congregación se establece en la imagen del Buen Pastor, pero es fortalecida con su especial preferencia hacia las mujeres y niñases allí, en donde se entrelazan: la propuesta de Dios y mis preferencias personales, luchando por una vida más íntegra y digna para ellas. He podido constatar como el carisma y misión congregacional nos unen, sin importar en que parte del mundo me encuentre, la experiencia de palpar realidades muy distintas tan necesitadas de Dios, me motivan a llevar la presencia de Jesús a sus vidas.

Dios habla continuamentey deseo permanecer unida a Él, para saber escucharle y responderle, con confianza, con amor.”






