Por Escuela del Amor Tan Son Nhi de la Congregación, Vietnam (Provincia de Asia Oriental)
En Vietnam, el rápido ritmo del desarrollo económico ha traído progreso, pero también ha dejado a muchas comunidades vulnerables al margen. Para los migrantes internos y las familias que viven en la pobreza, el acceso a una educación equitativa sigue siendo un desafío debido a los costos ocultos de la educación pública. En respuesta a esta desigualdad sistémica, la Escuela del Amor Tan Son Nhi de la Congregación en Ciudad Ho Chi Minh se esfuerza por brindar no solo educación accesible a los niños que de otro modo podrían quedar rezagados, sino también un lugar que cree oportunidades y esperanza para toda su familia.
Un ejemplo de nuestro enfoque integral y pastoral para el empoderamiento comunitario tuvo lugar justo antes del Año Nuevo Lunar, el 17 de febrero de 2026. Estudiantes de los clubes de niños y niñas de Tan Son Nhi se reunieron para organizar un encuentro para sus padres, con juegos folclóricos tradicionales, una "comida de amor" e intercambio de regalos.
Tras un largo año de trabajo incansable en el sector informal para mantener a sus hijos, estos padres rara vez tienen la oportunidad de relajarse y disfrutar de tiempo de calidad con ellos. La celebración creó un ambiente seguro y acogedor donde pudieron olvidar sus preocupaciones y compartir la alegría de sus hijos.
Al guiar a sus padres a través de las actividades, los estudiantes desarrollaron habilidades esenciales para la vida, como el trabajo en equipo, la comunicación y la corresponsabilidad. Estas lecciones quizás no se encuentren en los libros de texto, pero son una preparación invaluable para la vida. La educación no se trata solo de impartir conocimientos; se trata de cultivar el carácter, la competencia y la compasión.
Más allá de las celebraciones de temporada, la escuela se compromete a acompañar a las familias durante todo el año. Cada mes, los padres reciben artículos de primera necesidad como apoyo práctico para aliviar algunos de sus desafíos financieros diarios. La escuela también organiza talleres sobre habilidades parentales, brindando a los padres herramientas para comprender mejor a sus hijos y acompañarlos en las diferentes etapas de su desarrollo.

En estas sesiones, los padres aprenden no solo a escuchar y reconectar con sus hijos, sino también sobre los Derechos de la infancia, cómo proteger esos derechos legítimos y cómo reconocer y prevenir peligros potenciales como la violencia, el abuso y la trata depersonas. Cuando los padres cuentan con el conocimiento y las habilidades necesarias, los niños pueden crecer en un entorno más seguro: amados adecuadamente, guiados con sabiduría y protegidos eficazmente.

Creemos firmemente que la verdadera justicia y el cuidado pastoral nos exigen construir familias fuertes y resilientes. Cuando los padres reciben apoyo práctico y emocional, la trayectoria educativa de sus hijos se convierte en un camino sostenible para salir de la pobreza. Cada regalo compartido, cada taller colaborativo y cada momento de risas juntos es un testimonio de la cultura universal de justicia que estamos construyendo juntos.
La primavera no llega simplemente con el cambio de las estaciones; florece a través de actos de solidaridad, responsabilidad compartida y una comunidad solidaria unida por la firme creencia en el valor inherente de cada ser humano.





