Adaptado de un artículo de la Hna. Jennifer Kay Thi Kyaw, Myanmar (Provincia de Asia Oriental)
El 12 de marzo de 2026, Hermanas y Colaboradores en la misión se reunieron en Yangon para celebrar los 160 años de la misión del Buen Pastor en Myanmar.
La historia de esta presencia duradera comenzó el 8 de febrero de 1866, cuando las primeras Hermanas pioneras de Angers, Francia, llegaron a lo que entonces se conocía como Birmania. Atendiendo a una petición de ayuda del Obispo Paul Ambrose Bigandet, las Hermanas encontraron un país que enfrentaba desafíos complejos y profundamente arraigados. Muchas comunidades vivían en la pobreza, con acceso limitado a la educación y a los servicios básicos. Las constantes tensiones étnicas, la infraestructura deficiente y los desastres naturales recurrentes dificultaban enormemente la vida diaria de la población local.
La misión enfrentó importantes obstáculos en la década de 1960, cuando el Gobierno instauró un sistema socialista. El Estado nacionalizó las escuelas, hospitales y servicios sociales administrados por la Iglesia, lo que obligó a la mayoría de los misioneros a abandonar el país y debilitó los frágiles sistemas de atención. Una década después, en 1973, regresó un pequeño grupo de Hermanas del Buen Pastor. Su reincorporación fue prudente y modesta, y se centró en apoyar la vida de la Iglesia local a través de la catequesis y la labor educativa.
A lo largo de las décadas, la labor apostólica de nuestras Hermanas ha evolucionado continuamente para atender las necesidades emergentes de las personas más marginadasMediante una combinación trinitaria de espiritualidad, defensa y acción, nuestras hermanas y partners en la misión han trabajado incansablemente para apoyar a niñas, mujeres y niños vulnerables.
Hoy, el impacto de la misión del Buen Pastor continúa gracias a 48 hermanas y cientos de colaboradores. Nuestros ministerios brindan servicios básicos de salud, programas residenciales para niñas de bajos recursos e iniciativas de cuidado infantil para niños afectados por el VIH, incluyendo familias que luchan contra la drogadicción.

El alcance de nuestra misión, del Buen Pastor, se extiende en lo mas profundo de la comunidad, ofreciendo apoyo vital a mujeres atrapadas en situaciones de explotación, personas vulnerables a la trata de personaspersonas y niños que viven en la calle. Mantenemos una presencia activa en las cárceles y participamos en programas comunitarios más amplios, abogando por el respeto a la dignidad humana, la igualdad de derechos para las mujeres, la responsabilidad ambientaly la construcción de la paz. Asimismo, fomentamos activamente el diálogo entre las distintas tradiciones religiosas, en particular con la mayoría budista del país, contribuyendo a construir una comprensión y cooperación esenciales en una sociedad diversa.
Guiadas por los valores fundamentales de justicia, misericordia y dignidad humana, continuamos con fervor la labor iniciada durante estos 160 años para brindar sanación y reconciliación a innumerables vidas.
La reciente celebración del jubileo sirvió no solo como una reflexión sobre este vasto impacto, sino también como una ocasión trascendental para mirar hacia el futuro. El evento se destacó por la instalación de la Hermana Assumpta Shwe como nueva Líder Local de las Hermanas del Buen Pastor en Myanmar, simbolizando la continuidad espiritual y la renovación de la comunidad.

Con este hito de 160 años, la misión emprende con determinación una nueva etapa, ya que Myanmar avanza como parte integral de una nueva región emergente emergente en Asia-Pacífico. Esta integración regional fortalecerá nuestros esfuerzos de colaboración y amplificará el impacto global de la misión del Buen Pastor. Arraigadas en una rica herencia y unidas por la fe, nuestras hermanas y partners en la misión avanzan juntos con renovado fervor, manteniendo siempre su compromiso de ser una presencia reconciliadora para quienes más lo necesitan.
Descubra más sobre la misión del Buen Pastor en Myanmar aquí.






