Por Hermana Mirjam Bieke, Consejera del Equipo de Liderazgo Congregacional (Provincia de Alemania)
En Münster, Alemania, un extraordinario grupo de Hermanas contribuye diariamente al sostenimiento de la misión con perseverancia, creatividad y profundo compromiso. Todas ellas superan los 80 años, pero la edad no ha mermado su dedicación. Día tras día, hornean galletas tradicionales, cosen y elaboran artesanías,transformando un trabajo sencillo y humilde en un valioso apoyo para personas a miles de kilómetros de distancia.
Las Hermanas viven de forma muy sencilla. Limitan conscientemente sus gastos diarios y utilizan el dinero que ahorran para comprar ingredientes para hornear galletas. Lo que pueden parecer pequeños sacrificios se acumulan con el tiempo hasta convertirse en algo realmente valioso. Sus galletas se han hecho famosas y muy apreciadas en la ciudad de Münster.

Estas galletas se venden en la entrada del Hotel Haus vom Guten Hirten, un hotel inclusivo y sostenible gestionado por la Congregación en Münster. El hotel ofrece valiosas oportunidades de empleo a personas con necesidades especiales, garantizando salarios justos y condiciones de trabajo dignas. Huéspedes, visitantes y muchos residentes locales se acercan con frecuencia a la recepción para comprar las galletas, y a menudo regresan precisamente por su calidad y la historia que hay detrás de ellas.
En los últimos tres años, el incansable esfuerzo de las hermanas —a través de la repostería, la costura y las artesanías— ha recaudado un total de 34.000 eurosTodos los fondos se entregan formalmente a la dirección provincial para garantizar su uso responsable en apoyo de los proyectos de la misión. Un resultado particularmente importante de este esfuerzo fue la compra de un camión grande para el trabajo de la misión en Angola.
La necesidad de este camión era urgente. Muchos proyectos de la misión en Angola se ubican en regiones extremadamente remotas, lejos de los mercados centrales. Los productos agrícolas a menudo se cultivan y cosechan a mano, y muchas personas aún deben transportar mercancías pesadas a largas distancias, a veces incluso sobre sus cabezas.
Uno de estos proyectos del Buen Pastor es Kyma kyetu, ubicado en una granja en Kiminha. Fundado por la Hermana Rita Lourenço Luis, los agricultores del proyecto necesitaban un camión para transportar sus productos al mercado con mayor facilidad y mejorar las condiciones de vida de las comunidades locales.
La Hermana Rita se emocionó muchísimo con la generosa donación cuando llegó el camión. «Nos sentimos como en un sueño y cantamos canciones de agradecimiento», dijo. «Agradecemos de todo corazón a todos los donantes que hicieron posible la compra del camión.»
Entre las Hermanas de Münster, destaca un ejemplo especial. La Hermana Hedwig Schoknecht, de 90 años, completó su formación profesional en podología hace años. Sorprendentemente, todavía tiene pacientes que le pagan. Sin quedarse con nada de los ingresos, dona todo lo que gana a la misión. Su discreta fidelidad es un poderoso testimonio de servicio de por vida.

Las Hermanas de Münster demuestran que el apoyo a la misión no depende de la riqueza, la fuerza ni la juventud. Con sencillez, constancia y generosidad, sus acciones cotidianas han generado un cambio duradero. Su labor demuestra que incluso los gestos más pequeños, repetidos con fidelidad a lo largo del tiempo, pueden tener un gran impacto.




