Líbano: La vida más allá del alto el fuego

Líbano: La vida más allá del alto el fuego

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Por Marina Chaaya, Oficial de Comunicación, Oficina de Desarrollo de Misiones, Líbano

Aunque las noticias ya no acaparan los titulares, los efectos del conflicto siguen formando parte de la vida cotidiana de innumerables familias en todo el Líbano. La recuperación continúa paso a paso, marcada por la resiliencia, la solidaridad y la esperanza.

«El apoyo que recibimos mi familia y yo nos dio la fuerza para creer que podíamos empezar de nuevo. Siento que no estoy solo en esta nueva ciudad».

 Boutros, Beneficiario

Una paz frágil

Si bien el alto el fuego ha puesto fin a las hostilidades activas, la paz en el Líbano sigue siendo frágil. En todo el país, las familias siguen viviendo con las consecuencias duraderas de la guerra de 2026. Comunidades enteras están reconstruyendo sus casas dañadas y recuperando sus medios de subsistencia, al tiempo que soportan el peso emocional del desplazamiento, la pérdida y la incertidumbre. Para muchos, volver a su hogar no ha implicado un retorno a la vida normal.

Las niñas y los niños acceden a la educación que tanto necesitan en el Centro Saint-Irénée del Buen Pastor, en el Líbano.

El conflicto dejó tras de sí algo más que destrucción física. Los niños siguen lidiando con el miedo y la interrupción de su educación, las mujeres asumen mayores responsabilidades económicas y como cuidadoras, y muchas familias se enfrentan a crecientes dificultades económicas tras perder sus viviendas, empleos o fuentes de ingresos. En las comunidades donde las familias desplazadas y las de acogida compartían recursos ya de por sí limitados, la tensión social y emocional sigue siendo evidente mucho después de que hayan cesado los combates.

Acompañamiento a la recuperación

En este contexto, las hermanas del Buen Pastor se mantuvieron firmes en su misión de brindar presencia y acompañamiento. A medida que la ayuda de emergencia poco a poco se convirtió en una recuperación a largo plazo, nuestro trabajo evolucionó para abordar tanto las necesidades inmediatas como las duraderas. Mediante la atención médica, el apoyo psicosocial, la asistencia educativa, las oportunidades de subsistencia y el acompañamiento familiar, mantuvimos nuestro compromiso de restaurar no solo la estabilidad, sino también la dignidad, la resiliencia y la esperanza en cada familia a la que servimos.

Las niñas y los niños disfrutan de actividades grupales organizadas por nuestras hermanas y partners en la misión.

Nuestros equipos y hermanas llevaron a cabo actividades de asistencia y visitas domiciliarias periódicas, acompañando a las familias desplazadas y a las que regresaban mientras afrontaban un futuro incierto. Además de brindar ayuda práctica, creamos espacios seguros donde los niños pudieran aprender y jugar, las mujeres pudieran recuperar la confianza y la independencia económica, y las familias pudieran comenzar a sanar las heridas invisibles del conflicto.

Una historia de esperanza

La recuperación, ultimadamente, se trata de personas. Trata sobre niños como Issa, de 11 años, que sueña con seguir los pasos de su padre. Él explica: “Algún día quiero ser electricista como mi padre”. A pesar de las perturbaciones provocadas por el conflicto y el desplazamiento, Issa sigue acudiendo al centro todos los días porque, en sus propias palabras: “La educación me ayuda a sentirme seguro y me da esperanza para el futuro”. Su voz nos recuerda que reconstruir el Líbano no implica solo reparar viviendas e infraestructuras, sino de proteger los sueños y garantizar que cada niño tenga la oportunidad de forjar su propio futuro.

Mirando hacia el futuro

Mientras el Líbano intenta avanzar en el largo camino hacia la recuperación, las hermanas del Buen Pastor continúan con su misión de acompañar a los más afectados por la crisis. Guiadas por nuestra misión de compasión y reconciliación, seguimos apoyando con esperanza a personas, familias y comunidades, creyendo que incluso la sanación es posible entre las secuelas del conflicto, cuando se les da a las personas la oportunidad de reconstruir sus vidas con dignidad.

Gracias por acompañarnos en este proceso

Esta obra sería imposible sin la generosidad de nuestros donantes, socios, voluntarios y simpatizantes. Esa solidaridad nos permite seguir acompañando a las familias en su proceso desde la crisis hasta la recuperación.

Sanación hoy. Un mañana más fuerte.

RECONSTRUYAMOS LA ESPERANZA, JUNTAS Y JUNTOS.

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