En el transcurso de una semana de junio, nuestras hermanas y partners en la misión rindieron homenaje a tres mujeres cuyas vidas inspiradoras conforman un hilo conductor que recorre nuestra historia y nuestra misión actual: las fiestas de la Beata Marie-Thérèse de Soubiran y la Beata Maria Droste zu Vischering se celebraron los días 7 y 8 de junio, respectivamente, y el cumpleaños de la Beata María Agustina Rivas López, conocida cariñosamente como Aguchita, se celebró el 13 de junio.
Vivieron en épocas diferentes y en distintos lugares: Francia, Alemania, Portugal y Perú. Cada una de ellas se enfrentó a su propia prueba particular. Sin embargo, todas respondieron al sufrimiento y a la incertidumbre con una confianza inquebrantable en Dios. En toda la misión del Buen Pastor, desde Filipinas hasta Portugal, desde el Líbano hasta Angola, desde Perú hasta Madagascar, su espíritu sigue encarnándose en la labor cotidiana de la misión.
Marie-Thérèse de Soubiran: Esperanza en medio de la injusticia
Nacida en Francia en 1834, Marie-Thérèse fundó la Congregación de las Hermanas de María Auxiliadoray se dedicó a la educación, la asistencia en salud y el cuidado de los más vulnerables. Sin embargo, fue acusada injustamente de mala gestión financiera, destituida de su cargo de dirección y obligada a abandonar la congregación que ella misma había creado. En 1874, fue acogida por las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad en París, donde vivió tranquilamente hasta su muerte, el 7 de junio de 1889.

Su capacidad para mantener viva la esperanza ante la injusticia resuena hoy en todo el mundo. En Filipinas, la comunidad del Provincialato se reunió para rezar en su festividad y encontró que su historia resonaba de forma inquietante con el mundo que les rodeaba: frágil gobernanza, dificultades económicas, desastres naturales y el dolor de una pérdida repentina y sin sentido. «Aunque no podamos superar todas las crisis», reflexionó la comunidad, «podemos esperar pacientemente la luz, responder con compasión a la situación que se nos presenta, cultivar relaciones que den vida y elegir la esperanza basada en la confianza en Dios». Se trata de las propias inclinaciones de Marie-Thérèse, que han sido redescubiertas. El piso destinado a los visitantes del complejo del Buen Pastor, en Quezon City, ha pasado a llamarse «Espacio Marie Thérèse» en homenaje al espíritu de hospitalidad que ella encarnaba.
Maria Droste: Amor que se entrega por completo
Maria Droste zu Vischering nació en el seno de la aristocracia alemana en 1863 y probablemente vivió una vida cómoda. Ingresó a Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor en 1888 y pronto fue enviada a Oporto, Portugal, para revitalizar un convento en apuros. A su llegada, colocó una imagen del Sagrado Corazón de Jesús en la capilla. De ese gesto surgió todo lo demás: un apostolado entre los pobres y vulnerables, la instauración de los primeros viernes de cada mes como días de oración y devoción, y una extraordinaria vida mística que mantuvo casi completamente oculta.
La Hermana Gudula Busch, de Alemania, fallecida en 2023, conocía íntimamente sus escritos. Atribuía la perseverancia de sus 61 años de vida Religiosa Religiosa a María Droste zu Vischering, a quien describe como «una religiosa del Buen Pastor completamente normal, con mucho trabajo, relativamente poco tiempo para la oración y el estudio de textos espirituales; tenía una personalidad arrolladora, aunque algo áspera. Literalmente trabajaba hasta la extenuación y amaba sin límites». Tras su muerte el 8 de junio de 1899, precisamente la fiesta del Sagrado Corazón que había dedicado su vida a promover, el Papa León XIII consagró el mundo al Sagrado Corazón.

El legado de María Droste trasciende las fronteras de Portugal, donde Hermanas, amigas y vecinas aún se reúnen en la Casa Irmã Maria de Oporto para rezar ante sus Reliquias. Este año, en el centro de espiritualidad de la localidad, se celebró un triduo de oración, música y festividad en su día festivo, que culminó con una misa, un juego que retomaba su vida y la visita del obispo de Oporto*.

En Líbano, Huda, una madre, observa cómo sus cuatro hijos, que antes tenían dificultades para leer, prosperan en el Centro Social del Buen Pastor: «El centro se ha convertido en un lugar donde mis hijos se sienten seguros, respetados y motivados». En Angola y Mozambique, la Comunidad Hermana María del Divino Corazón y la Comunidad Hermana María Droste transforman la vida de las mujeres y sus familias mediante la capacitación.


En Filipinas, el Centro de Bienestar María Droste continúa brindando servicios de salud a nuestras Hermanas mayores, mientras que el antiguo noviciado, Casa María Droste, en Itaosy, Madagascar, que lleva su nombre, recuerda a los jóvenes en formación la vocación a una vida de generosidad.
Milagrosamente, en México, una mujer llamada Mercedes, quien pasó casi diez años sufriendo dolor, miedo y ansiedad debido a graves problemas de salud, atribuye a la intercesión de la Beata María el haber sobrevivido a una cirugía de nueve horas en febrero de 2025 y haberse recuperado completamente.
Aguchita: Fidelidad hasta el final
La más recientemente beatificada de las tres, Aguchita nació en Perú en 1920. Maestra y trabajadora pastoral, se entregó especialmente a las comunidades indígenas rurales y a las mujeres pobres de la selva peruana. El 27 de septiembre de 1990, fue asesinada por el movimiento guerrillero Sendero Luminoso mientras realizaba su misión en La Florida. Fue beatificada en esa misma ciudad en 2022, y el Papa Francisco confirmó que su asesinato fue motivado por el odio a la fe.

El 13 de junio de 2026, aproximadamente setenta jóvenes del Decanato de Chanchamayo se reunieron en su santuario para una jornada vocacional bajo el lema ''Nacimos para servir, vivimos para amar". Recorriendo la ruta de su martirio, descubrieron cómo su testimonio sigue inspirando decisiones marcadas por el amor , la solidaridad y el compromiso con los demás. En Madagascar, una escuela infantil lleva su nombre, transmitiendo sus valores —fe, audacia, respeto y servicio— a los niños más pequeños.

Una herencia, muchos rostros
Juntas, estas tres beatas expresan la amplitud de la misión del Buen Pastor en la actualidad. María Droste nos recuerda que la oración debe abrir el corazón a la compasión concreta. María Teresa demuestra que la fidelidad oculta puede sostener a las comunidades en tiempos de transición y dolor. Aguchita enseña que el amor por los más vulnerables puede exigir valentía, verdad e incluso la entrega de la propia vida. En ellas, reconocemos sus vidas inspiradoras como compañeras de camino.

En la Misión del Buen Pastor de Akhanani, en Sudáfrica, los partners en la misión y los niños oraron pensando en estas beatas y reflexionaron sobre cómo «lideraron con amor, siguieron los pasos de Jesús y permanecieron fieles a su vocación». Ese mismo reconocimiento resuena desde Portugal hasta Filipinas, desde Perú hasta Angola, en todos los lugares donde las Hermanas y los partners en la misión educan a los niños, acompañan a las mujeres, acogen a las familias, abogan por la justicia y oran por un mundo herido.
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