Por María Elizabeth Ramírez Pérez, Comunicadora Social – Periodista, Fundación El Buen Pastor (Provincia de Colombia – Venezuela)
El pasado 21 de noviembre, la Fundación El Buen Pastor celebró con gran alegría el cierre de la Metodología Grupo de Apoyo a Mujeres GAM Camila en la Seccional Seccional Centro Esperanza , Caracas – Venezuela, un espacio que durante cuatro meses acompañó a mujeres en un profundo proceso de sanación y fortalecimiento personal.
A lo largo de este tiempo, 20 mujeres se abrieron al amor misericordioso de Jesús,reconectando con su espiritualidad, sanando heridas, renovando su fuerza interior y recuperando su identidad, autoestima y dignidad. Cada encuentro se convirtió en una oportunidad para reconocerse, escucharse y avanzar hacia una vida libre de violencia. Una de las participantes expresó con emoción el impacto de este proceso: ''Hoy me amo, me valoro, me respeto y no acepto menos de lo que merezco. Porque yo soy la persona más importante de mi vida.''

La Hermana Daisy Álvarez, coordinadora de la Seccional Centro Esperanza en Venezuela, ha acompañado de cerca cada uno de estos procesos. Como parte de su labor, da la bienvenida a las nuevas participantes en cada grupo y comparte el último tema del manual de sesiones, titulado “La espiritualidad”. Desde su experiencia, es testigo de la transformación que vive cada mujer: cómo llegan al primer encuentro y cómo, a medida que avanzan las sesiones, se evidencia un proceso profundo de cambio personal.
Al llegar a la sesión final y al acto de cierre, es conmovedor ver a cada mujer empoderada, motivada y con un proyecto de vida claro. Escuchar sus testimonios llena de gozo y gratitud, reflejan la valentía de cada una al darse la oportunidad de sanar, creer en sí misma y construir una vida libre de violencia, siendo una mejor versión de sí misma.
Durante este año, además, se realizaron dos talleres con la participación de 31 mujeres: el GAM Esperanza, nombre relacionado con el Año del Jubileo, y el GAM Camila, en honor a Doña Camila Valbuena, bienhechora del Buen Pastor en Venezuela, quien donó los terrenos donde hoy se edifica la Seccional Centro Esperanza ahora está construido.
Seguimos caminando juntas y juntos, convencidas de que cada espacio de escucha, fe y acompañamiento es una semilla de esperanza que transforma vidas.






