Compromisos globales, realidades vividas: GSIJP en la CSW70

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Por Justicia y Paz Internacional del Buen Pastor

Durante el 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), las Naciones Unidas se convirtieron en un lugar de encuentro, donde las políticas globales se enfrentaron con la realidad cotidiana. Detrás de cada marco y cada conclusión acordada hay vidas reales: niñas y mujeres que se enfrentan al desplazamiento, sobreviven a la explotación y se aferran a su dignidad frente a la pobreza, la violencia y la exclusión.

Este es el ámbito en el que Justicia y Paz Internacional del Buen Pastor (GSIJP) ha intervenido: no solo participando en los debates, sino también organizando conversaciones basadas en la experiencia vivida y el acompañamiento. En todos estos espacios surgió un mensaje claro: el acceso a la justicia no es algo abstracto, sino que se mide en la vida cotidiana.

En ningún lugar quedó esto más patente que en nuestro eventoCruzar fronteras, Reclamar derechos: enfoques de la migración sensibles al género. En todos los contextos, las diferentes realidades pusieron de manifiesto la misma verdad subyacente: la migración no es un hecho puntual, sino un proceso continuo moldeado por los sistemas en cada una de sus etapas.

En el Líbano, Elissa Semaan, responsable de desarrollo de proyectos y defensa de los derechos de las Hermanas del Buen Pastor, describió cómo el conflicto, el desplazamiento y el colapso económico se combinan, lo que pone en peligro incluso los derechos más básicos. Para muchas niñas, la inestabilidad no es algo temporal; es el entorno en el que crecen. Sin embargo, cruzar una frontera no resuelve esta vulnerabilidad. Como destacó Rory O’Neill, del Consejo Irlandés para los Refugiados , sin acceso a la vivienda, la educación y un sentido de pertenencia, el desplazamiento continúa de nuevas formas, incluso en los países de destino.

Esta tendencia se extiende aún más. En Estados Unidos, Fran Eskin-Royer y Megeen White del Centro de Defensoría Central, destacaron cómo la propia política migratoria determina si las niñas y las mujeres encuentran protección o se enfrentan a situaciones de riesgo. En todo Centro América, la hermana Gilma María Muñoz Calderón recordó a los participantes que la dignidad no puede ser condicional ni temporal; si es auténtica, debe acompañar a la persona a lo largo de todo su recorrido.

En conjunto, estas perspectivas cuestionan una visión simplista de la migración. Por el contrario, revelan una experiencia continua en la que las políticas y los sistemas —tanto en los países de origen como en los de tránsito y destino— determinan si los derechos se respetan o se vulneran.

Esta misma realidad interconectada quedó patente en nuestro segundo evento, Juntos contra la trata: buenas prácticas para niñas y mujeres, en el que se abordó la trata no como un problema aislado, sino como un sistema sustentado por la desigualdad, el silencio y el lucro.

El debate, que reunió a representantes gubernamentales, a la sociedad civil y a personas con experiencia vivida, puso de relieve tanto la magnitud del desafío como las vías para avanzar. La embajadora Nuala Ní Mhuircheartaigh, Representante Permanente de Irlanda ante las Naciones Unidas, y la Señora Susan Mang’eni, Secretaria Principal de Kenya, aportaron importantes perspectivas gubernamentales y reiteraron que las respuestas eficaces requieren una coordinación a todos los niveles.

Al mismo tiempo, los testimonios sobre el terreno dejaron claro que la trata de personas no es invisible, sino que a menudo simplemente pasa desapercibida. Cuando las comunidades cuentan con los conocimientos necesarios, la prevención se hace posible.

La voz de una superviviente de Bolivia dio un giro decisivo al debate, subrayando que las supervivientes no son solo destinatarias de ayuda, sino también líderes y expertas. Este enfoque se refleja en la labor de la Fundación Levántate Mujerdel Buen Pastor, donde el acompañamiento a largo plazo, la defensa jurídica y el apoyo psicológico restauran la dignidad y fortalecen la recuperación.

En otros contextos están surgiendo iniciativas similares. En Kenia, la hermana Jackline Mwongela, de la congregación IBVM (Loreto) destacó que la trata de personas suele comenzar con una esperanza y que la prevención depende de comunidades bien informadas, de sistemas coordinados y de una participación significativa de los jóvenes. En toda la India y Nepal, la Hna. Taskila Nicholas de la congregación de GSIJP(Ginebra), reiteró que la trata no es aleatoria, sino que surge donde se cruzan la pobreza, la desigualdad de género y la migración insegura, señalando la necesidad de una prevención basada en la dignidad y el cambio estructural.

En ambas conversaciones, tanto sobre migración como sobre trata de personas, se pone de manifiesto una realidad común: las niñas y las mujeres siguen encontrando lagunas en la protección que les deben brindar los sistemas destinados a apoyarlas. Sin embargo, estos debates también ponen de relieve lo que funciona: las respuestas comunitarias, el liderazgo de las supervivientes, los servicios coordinados y la defensa de sus derechos basada en la experiencia vivida.

Estas realidades se inscriben en un marco global más amplio. CSW70 Conclusiones concertadas del CSW70, Conclusiones concertadas, aprobadas al inicio de la sesión, marcan el rumbo para promover los derechos de las niñas y las mujeres. Tal y como se expone en el análisis de GSIJP, CSW70: Lo que se acordó, lo que falta y lo que viene a continuación, el resultado refleja compromisos importantes, pero también claras lagunas y limitaciones.

Te invitamos a leer este análisis y a utilizarlo, no solo para comprender a qué se han comprometido los gobiernos, sino también para identificar las carencias existentes y reforzar las iniciativas de promoción a nivel local y nacional.

Porque los compromisos internacionales solo tienen sentido cuando sirven para exigir responsabilidades a los gobiernos y cuando dan lugar a cambios reales en la vida de las niñas y las mujeres.

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