Tras las celebraciones del Bicentenario del Jubileo en Roma el año pasado, a las que asistió, la Oficina de Comunicaciones entrevistó a la hermana Enith Pangul Apolo, de la Provincia de Ecuador, sobre su vida como hermana contemplativa.
¿Cómo fue tu primera experiencia con la llamada a abrazar tu vocación como hermana contemplativa del Buen Pastor? ¿Qué te llevó a responder a esa llamada?
Experimenté la llamada de Dios a abrazar la vida contemplativa, después de conocer los dos estilos que tiene la congregación, y sentí que mi vacación era estar con Él, desde el silencio, la oración, en lo cotidiano, en una vida oculta, sencilla, donándome en lo que se hace, con la magia de renovar y hacer nuevo lo cotidiano cada día, para que esta vida contemplativa tenga sentido de ser.
Saber que desde el silencio y la oración se agrada a Dios y desde allí el compromiso por los más necesitados; otra de las motivaciones que me llevo a responder a este llamado, el testimonio y entrega de las hermanas, la dedicación que tenían, como vivían los momentos de oración, silencio, trabajo y estudio, la alegría de la elección y sentir que es posible vivir una vida alegada de los ruidos del mundo, sin por ello, olvidarnos de la realidad, si no acogerla y orar cada día por las necesidades de la Iglesia y el mundo.
La vida contemplativa suele describirse como una “vida escondida”. ¿Cómo cree que este estilo de vida se convierte en un testimonio poderoso del celo y del carisma de la misión del Buen Pastor?
Dice la paradoja lo escondido es lo que más transforma, la vida contemplativa no se vuelve testimonio porque se vea, sino porque es transparente, diría como la raíz de un árbol no se ve, pero sin ella ese árbol no da fruto ni sombra, entonces la vida contemplativa sostiene silenciosamente, nutre sin hacer ruido, creo que el testimonio no esta en hacer cosas, sino en ser de otro manera y vivir en profundidad la oración encarnada en la realidad y por la misión, centrada en Dios.
Al mirar hacia atrás en su vida religiosa y en los 200 años de camino de la rama contemplativa, ¿por qué se siente más agradecida y qué legado cree que las hermanas contemplativas han transmitido a las futuras generaciones?
Agradecida con Dios por la inspiración a Santa María Eufrasia y a todas las hermanas que hicieron camino para fundar esta rama contemplativa dentro de una congregación apostólica, y cómo se han ido abriendo caminos de comprensión, escucha, acogida y confianza.

El legado de una fidelidad silenciosa: el permanecer, que es una forma de amar. Poner a Dios en el centro, nos han enseñado, sin discursos, que Dios es el guía y eje de la vida. Que la oración transforma la historia, el silencio no es vacío, es presencia, la vida contemplativa es fecunda para el mundo. Que la ternura de Jesús Buen Pastor debemos vivir entre nosotras, esa ternura que no invade, pero que si acompaña.
¿Qué significaron para usted personalmente las celebraciones del bicentenario? ¿Cómo le afectaron?
Las celebraciones significaron mucho, sobre todo, compromiso, renovación, apertura, deseos de ir más allá, de saber que soy llamada a dar lo mejor a seguir puliendo el diamante que soy, abandonado la vida en las manos de Dios, en una continua acción de gracias por tantos dones recibidos de gratitud por la vida de Santa María Eufrasia y cada Hermana que trazaron el camino para que hoy podamos estar aquí, de gratitud a las hermanas del Equipo de Liderazgo, por toda la preparación y las experiencias vividas, para seguir transmitiendo a las nuevas generaciones.
¿Cómo imagina que se expresará en el futuro la dimensión contemplativa de la vida del Buen Pastor? ¿Qué le da esperanza? ¿Qué mensaje de aliento le gustaría ofrecer a quienes hoy buscan sentido, propósito y espiritualidad
Imagino que, en el futuro, la vida contemplativa del Buen Pastor se expresará de una forma más integrada y accesible, adaptada a los desafíos y realidades que nos presenta el mundo. Con Hermanas capacitadas para compartir la espiritualidad y el carisma desde lo cotidiano, marcadas por la conexión profunda con la naturalezadesde lo interior. Reflejada con líderes espirituales y muy humanas que, a través de la oración, la meditación y contemplación, ayuden a las personas a encontrar paz y serenidad en este mundo de constantes cambios.
En cuanto a lo que le da esperanza, pienso que lo que alimenta es la resiliencia humana y espiritual, la capacidad que, a pesar de las dificultades, buscar el bien, el amor y la misericordia de Jesús Buen Pastor. La esperanza de ser mujeres de fe, donde es posible una vida llena y plena del encuentro con el “Único, Único todo”, donde la espiritualidad es la fuente de sanación para el alma.

Mi mensaje es: "No estás solo en tu búsqueda”. Cada paso que das hacia el amor, la paz y la compasión es un paso hacia el corazón mismo de la humanidad. Encuentra tiempo para el silencio, para escuchar la voz de tu alma y para reconocer la presencia de lo divino en lo cotidiano.






