Por la Hna. Myriam Theresa Bui, Comunicadora Provincial de Vietnam (Provincia de Asia Oriental)
Durante más de dos años, la Hermana Cecilia Văn y otras hermanas del Buen Pastor y socias en la misión en Cà Mau, Vietnam, han apoyado a más de 65 mujeres que dirigen pequeños negocios o trabajan como criadoras de camarones en las aldeas circundantes de Hoa Thanh, Hoa Trung y Ao Kho.
Para brindar a estas mujeres y sus familias un apoyo más sostenible, empoderamiento y desarrollo económico, las Hermanas operan un proyecto de microcrédito que, con el apoyo de la Fundación Internacional del Buen Pastor (GSIF), conecta a las mujeres con benefactores en Toronto. La iniciativa forma parte de un compromiso integral de las hermanas para promover la justicia económica, garantizando que las mujeres en situaciones desfavorecidas y sus familias tengan acceso a oportunidades económicas sostenibles que les permitan construir vidas dignas y autosuficientes.

Como parte de sus actividades habituales, el equipo de coordinación del proyecto organizó recientemente una sesión de comunicación para las mujeres rurales que participan en el proyecto.
La sesión se centró en el tema “Protección del medio ambiente: del mundo a cada familia” y tuvo como objetivo concienciar sobre la estrecha relación entre el medio ambiente, la salud familiar y el bienestar a largo plazo. Partiendo de los problemas ambientales globales, la presentación fue práctica y accesible, estrechamente relacionada con la vida cotidiana en el contexto local, como las fuentes de agua, los residuos domésticos, el saneamiento y los ríos, canales y vías fluviales cercanos.
A través de presentaciones y debates, las mujeres comprendieron que mejorar la vida familiar depende no solo del cambio económico, sino también de la concienciación y la modificación de hábitos diarios. Un entorno limpio y seguro sienta las bases para familias saludables, un mejor cuidado de los niños y un mayor bienestar espiritual y emocional.
Muchas participantes compartieron la realidad cotidiana de sus familias y agradecieron las sugerencias prácticas. Cabe destacar que, tras escuchar e intercambiar ideas, las mujeres respondieron positivamente, demostrando su compromiso de tomar medidas pequeñas pero concretas, empezando por su propio entorno.

Una participante dijo: «Ya no tiraré mi basura a los ríos, canales y cursos de agua cercanos». Muchas otras mujeres se hicieron eco de esta promesa.
Aunque se trata de una acción pequeña, tiene un gran significado para la protección de las fuentes de agua, los entornos compartidos y la salud de sus familias y comunidades.
La sesión no solo proporcionó a las mujeres valiosos conocimientos, sino que también fomentó un sentido de responsabilidad y solidaridad en el cuidado de nuestro hogar común.
A través de esta actividad, el proyecto de microcrédito continúa consolidando su enfoque holístico de desarrollo: apoyando el crecimiento económico de las mujeres, creando conciencia, protegiendo el medio ambiente y construyendo vidas familiares sostenibles y más felices.






